15 de Agosto de 2022

AMLO y Chico Ché...

AMLO y Chico Ché...

Por: Omar Zúñiga.- Ganó la Presidencia de la República luego de tres intentos, y finalmente llegó con un gran respaldo popular y un plan de gobierno mucho muy ambicioso, basado en un ajuste económico, la pacificación del país y el apoyo a los sectores populares.

Este plan de gobierno por supuesto no dura solamente el periodo de su administración como presidente de la República, sino que trasciende más, mucho más.

Su estilo de gobierno, ciertamente informal, renunció a gobernar desde la Residencia Oficial y señalado de mala administración de recursos públicos, con múltiples acusaciones de corrupción sobre todo de familiares cercanos, como su hermano o su hijo.

Duramente criticado por esas situaciones, pero reacio a claudicar, instrumenta un plan de entrega de recursos públicos a grupos vulnerables, pero fuertemente cuestionado por la falta de reglas claras y falta de transparencia.
Obras realizadas reciben también duros señalamientos por su falta de planificación, causando afectaciones severas a su entorno, además de mala calidad de los materiales .

Totalmente enfrentado con la oposición, instrumenta políticas públicas para “beneficiar” a los estratos menos favorecidos, que en lugar de bajar el costo de la vida y de insumos básicos como combustibles o energía eléctrica, los precios de éstos se disparan con el consecuente descontento social, aún de la gente que votó por él y lo llevó a la tan largamente anhelada Presidencia de la República, luego de haber fungido incluso, como una especie de gobernador.

Con apariciones todos los días en medios de comunicación, sobre todo en TV, y el uso de grupos de música tropical, las críticas en contra de su gobierno arrecian, aunado a escándalos de corrupción que involucran a familiares consanguíneos en línea directa y el uso indiscriminado de recursos públicos en su beneficio, fue señalado de padecer algún tipo de enfermedad mental, que llevó a muchos de sus opositores incluso a calificarlo de “loco”.
Esta suma de factores llevaron a Abdalá Bucaram, presidente de Ecuador en 1996, a ser destituido por el Congreso, es decir, el pueblo bueno y sabio no le aguantó más.

Cualquier parecido con (nuestra) realidad…

El asunto está en que no recuerdo algún otro “Jefe de Estado” que haya llevado a la institución presidencial a grado tal que a muchos de sus ciudadanos nos ocasione vergüenza, más allá de que podamos estar o no de acuerdo en la instrumentación de políticas públicas, eso es otro rollo, es disenso, es parte de una nación democrática, aunque el mismo Presidente no sea capaz de entenderlo.

En este contexto, el miércoles pasado, el principal socio comercial de México, Estados Unidos, con quien el mismo gobierno de AMLO acaba de (re)negociar el Acuerdo de Libre Comercio (TMEC), amaga con interponer un recurso de inconformidad en tribunales internacionales, en el marco del TMEC, por el probable incumplimiento que realizó México al haber aprobado la Reforma Energética, que iría en contra de empresas con capital estadunidense.
En respuesta, el señor Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en la mañanera, con todo el punch mediático a su favor, transmite en vivo y en video la canción “Uy qué miedo” del fallecido y ciertamente popular en los 80, músico tabasqueño Chico Ché y su grupo La Crisis.

Que vienes de otro planeta solo para vigilarnos
Uy qué miedo, mira cómo estoy temblando
Uy qué miedo, mira cómo estoy temblando
Y que vienen en platillos, a más de cuatro a llevarnos
Uy qué miedo, mira cómo estoy temblando
Uy qué miedo, mira cómo estoy temblando
Que el dolar va para arriba, y el peso sigue bajando
Uy qué miedo, mira cómo estoy temblando
Uy qué miedo, mira cómo estoy temblando
La canasta va pa’ arriba y mi peligro que bajando
Uy qué miedo, mira como estoy temblando
Uy-uy-uy qué miedo, uy-uy-uy qué miedo
Mira cómo tiemblo, que bailar casi no puedo
Uy-uy-uy qué miedo, uy-uy-uy qué miedo
Mira cómo tiemblo, que bailar casi no puedo(…).

Y hasta ahí llegó la pegajosa rola del ídolo incomprendido que calzaba un pantalón de peto, pues le cortaron a la mitad (sólo faltaba que hubiesen transmitido toda la canción).

Esa es la respuesta que arrancó carcajadas a algunos de los presentes a la conferencia de prensa en Palacio Nacional y alguno que otro trasnochado (si el rey ríe, los vasallos también).
Sin embargo señores, es la respuesta de un… quizá… jefe de manzana, de un alcalde de algún pueblito de atardeceres arrebolados…, pero no ¡esa es la respuesta de un payaso, no de un Jefe de Estado!, de alguien que se jacta de liderar a gran país como es México, no de alguien que busca la prosperidad y el desarrollo de su pueblo.

López Obrador le dio la razón a más de uno. Cada día más es un día menos.
¿Ahora, qué piensa usted, estimado lector, que haya coincidencias con el Loco Abdalá Bucaram… o no?

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