14 de Diciembre de 2019

UN AÑO DE CUI, ¿YA APRENDIÓ?

Pepe Valencia

ADELANTE

Ha habido gobernadores de distintos estilos y colores. Agustín Acosta Lagunes era un desconocido cuando llegó en 1980. En los primeros años de su gobierno prácticamente no ejecutó obras importantes. Se pasó el tiempo regañando lo mismo a diputados que agentes de tránsito e integrantes de su gabinete. Más que gobernador parecía un gerente exigente.

El dinero del presupuesto lo depositó en bancos y con los intereses, que en esos momentos estaban elevados, incrementó los recursos, lo cual le permitió invertir en grandes obras y terminar como gran gobernador.

Fernando Gutiérrez Barrios, que sólo estuvo dos años, es recordado por su sensibilidad política. En una entrevista que tuvimos en la Ciudad de México, en octubre del año 2000, unos días antes de su fallecimiento, me comentó:

--Me propuse ser líder de los veracruzanos y lo logré. En política se hace lo que conviene al pueblo, no lo que le interesa al gobernante.

El activismo de Dante Delgado, que en cuatro años recorrió todo el estado y  construyó aulas, pavimentó calles y muchas obras más, lo convirtió en uno de los políticos más populares. 18 años después de haber dejado la gubernatura seguía siendo “el segundo veracruzano más conocido”, según presumía él mismo.

El caso de Patricio Chirinos merece mención especial. Hombre austero y honesto, jamás lo pudieron acusar de corrupción. No heredó deuda pública a su sucesor y se dio el lujo de dejar dinero en caja. Los siguientes endeudaron al estado, empezando por Miguel Alemán Velazco.

Fidel Herrera Beltrán se movió con intensidad durante los 6 años de su gobierno. Hizo millonarios a muchos periodistas y dueños de medios de comunicación y también apoyo a gente pobre. Sus adversarios lo señalan de corrupto y de haber endeudado como nunca a Veracruz.

Las historias recientes de Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes son bastante conocidas. Uno se encuentra preso y el otro está en veremos.

Este domingo se cumplió un año de que Cuitláhuac García Jiménez asumió el poder y la percepción de gran parte de los veracruzanos es de que no ha satisfecho las expectativas.

Sus críticos lo califican de falto de experiencia y capacidad. Sus simpatizantes aseguran que es incorruptible y que hay que darle más tiempo para recomponer lo que hicieron mal sus antecesores.

Esperamos que en este año transcurrido haya aprendido el difícil arte de gobernar. Le quedan todavía 5 años por delante.